Noticias Breves

IA en la vida cotidiana: cómo y quiénes ya usan inteligencia artificial en Argentina

La primera Encuesta Nacional sobre Adopción de Inteligencia Artificial en Argentina, realizada entre agosto y septiembre de 2025, revela que la integración de la IA generativa avanza rápidamente en el país, aunque de manera desigual y aún superficial. Casi la mitad de las personas adultas conectadas utiliza alguna herramienta de IA, principalmente con fines prácticos como búsquedas de información y asistencia cotidiana, pero este uso es más común entre los jóvenes y quienes cuentan con mayores niveles educativos.

​Expansión rápida, pero con brechas

La adopción personal de la IA alcanza al 45,5% de los encuestados, con otro 21,8% considerando sumarse al fenómeno, aunque la frecuencia de uso intensivo sigue siendo baja. La mayor utilización se observa en la generación Z (64%) y en sectores con estudios universitarios completos (62%), mientras que entre quienes tienen menor nivel educativo, el número desciende notablemente. Por género, las diferencias son mínimas, y la brecha principal la marca el nivel de ingreso y la edad. ChatGPT es la herramienta más popular, seguida por Gemini, pero la mayoría de quienes la emplean lo hacen en versiones gratuitas y sin capacitación formal.

​Uso laboral y percepción positiva

En el ámbito laboral, el 27,5% de la población ocupada usa IA, especialmente empleados registrados y personas de nivel educativo alto. Si bien la presencia institucional de estrategias de adopción es baja, casi el 90% de quienes utilizan IA en su trabajo afirma que facilita sus tareas, ya sea ahorrando tiempo o permitiendo realizar nuevos tipos de labores. Predomina el aprendizaje autodidacta, dado que solo el 13,7% recibió algún tipo de capacitación específica en su entorno laboral.

​Alfabetización, confianza y demanda de regulación

El principal desafío para una adopción plena es el educativo: apenas el 12% considera tener conocimientos avanzados en IA, predominando niveles intermedios o básicos. La falta de conocimiento, junto con las dudas sobre la ética y privacidad, se destacan como los principales frenos para un uso más extendido. El 61% considera que el Estado debe regular la IA y garantizar derechos; solo dos de cada diez personas se oponen a la intervención estatal. La actitud general de la sociedad es de expectativa con cautela: hay más optimismo que pesimismo, pero también barrios de incertidumbre y preocupación por los posibles riesgos éticos y laborales.​

2 Comentarios