
Ferias internacionales del libro y bibliotecas. Estudio de un ritual de profesionalización
El artículo analiza cómo las Ferias Internacionales del Libro, como la de Buenos Aires y Frankfurt, han influido en la globalización del sector editorial y examina, desde una perspectiva bibliotecológica, su impacto económico, social y cultural en las bibliotecas y sus profesionales.
Introducción
Desde la década de 1970 las Ferias Internacionales del Libro (FIL) se convirtieron en eventos significativos en la globalización del mundo editorial, proceso que implica una acentuación de la interdependencia entre los diferentes mercados nacionales y continentales. Ello trajo aparejado no solamente la internacionalización y profesionalización de los editores (los principales promotores), sino también de los demás segmentos de la cadena de producción y distribución de libros. Entendidas como rituales que se desarrollan año a año, las FIL afectan a la mayoría de los aspectos económicos, culturales y sociales que configuran los circuitos del libro (Darnton, 1992).
En estas ferias, uno de los actores presentes son las bibliotecas y los bibliotecarios, que se encuentran también afectados por las prácticas diseminadas desde las FIL. Por ello, el objetivo general de este trabajo es relevar y comprender las relaciones entre las FIL y las bibliotecas a escala nacional desde una perspectiva bibliotecológica, dando una oportunidad de apertura del campo disciplinar a nuevas miradas que amplifiquen la percepción de la profesión. Enfocamos la atención en dos ferias singulares: la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FILBA), en Argentina, y la Feria del Libro de Frankfurt (FF), en Alemania. Se plantean como objetivos específicos: describir e interpretar los acontecimientos que tienen lugar en las Ferias del Libro seleccionadas en relación con los agentes bibliotecarios; y analizar la relación económica, social y cultural entre ambas ferias y las bibliotecas.
Metodología
Las FIL y las Bibliotecas representan dos polos del campo editorial y cultural que, aunque conviven, responden a lógicas y objetivos distintos. Se parte de la hipótesis de que las primeras son eventos conspicuos del mercado editorial, que conforman el polo comercial del mundo librario. En cuanto a las Bibliotecas, conforman el polo cultural/social, ya que son el segmento que se encarga de ofrecer servicios sin cargo monetario.
La elección de las ferias (FF y FILBA) se basa en varias cuestiones: en primer lugar, ambas están destinadas a un público diferente. La alemana se dedica casi enteramente al ámbito profesional/editorial, centrada en negociaciones de derechos de autor y de venta entre editoriales, librerías y compañías de distribución y publicidad a nivel mundial. Allí, el público no profesional tiene acceso durante los dos últimos días en los que la misma se lleve a cabo. Por otro lado, la feria argentina se dirige, durante los 3 primeros días, a la industria editorial y capacitación de profesionales, pero luego abre sus puertas al público general durante aproximadamente tres semanas. Esa dinámica se expresa a través de una amplia programación que incluye unas 1.500 “actividades paralelas”: conferencias, presentaciones de libros, cursos, firmas de ejemplares, un festival de poesía, entre otras (Universidad Católica de La Plata [UCALP], 2023). Son estas actividades y funciones de cada feria, las que nos permitieron observar las diferentes relaciones que se establecen con las bibliotecas.
Otra razón por la cual se decidió tomar a la FIL de Frankfurt (FF), es por su posición e importancia dentro del circuito de comunicación del libro, que gracias a su internacionalización y profesionalización, se convierte en la elección segura de editores y agentes para viajar por la venta y compra de derechos de traducción y publicación, e informarse y retroalimentarse sobre qué y cómo editar. Esto lleva a que las demás ferias funcionen como periferias de la misma (Sorá, 2002), como es el caso de la FILBA, la cual tiene gran importancia a nivel nacional y una llegada directa a las bibliotecas argentinas, ofreciendo casos más cercanos a nuestra realidad bibliotecológica, incidiendo de manera directa en las estrategias de composición de fondos y políticas de trabajo de las bibliotecas de Argentina.
Para comprender las mediaciones entre esas ferias y las prácticas de las bibliotecas en nuestro país, es significativo entender a las FIL como un ritual de profesionalización (Durkheim, 1982, citado en Segalen, 2005). Un ritual lo consideramos un festejo donde un grupo de personas sin ningún tipo de unión racial, etaria o de género, se encuentran en un lugar y tiempo específico para llevar a cabo actividades en torno a un aspecto que tengan en común. La vinculación del ritual con el término festejo, se debe a los efectos que tienen las ferias para sus destinatarios, quienes se reúnen para celebrar al libro de diferentes maneras.
Así, las FIL constituyen la principal ceremonia que se desenvuelve en el ciclo anual de los profesionales del libro, en donde se cumple una de sus funciones más conspicuas: la formación y transmisión de esquemas de pensamiento y acción de todos los especialistas y, mediante estos, del público en general.
Resultados y discusión
Jornadas Profesionales
Las jornadas profesionales son los principales espacios donde la unión entre Ferias y Bibliotecas sucede. Organizadas por bibliotecas o asociaciones sindicales de bibliotecarios, ofrecen encuentros para discutir y exponer temas vinculados a los intereses económicos y simbólicos que la profesión y las FIL poseen.
Dentro de ellas puede observarse el ritual de profesionalización que las bibliotecas, los bibliotecarios y la bibliotecología viven durante el primer día como es el caso de la FILBA, o durante los 5 días que se desarrolla la FF. La profesionalización busca “convertir una actividad o una afición en una profesión” (De La Torre Villanueva y Quintal Vazquez, 2018), es un “conjunto de procesos históricamente analizables mediante los cuales un grupo de profesionales logra demostrar su competencia en una actividad de relevancia social y es capaz de transmitir a otros tal competencia y de imponer su modelo frente a otros profesionales y profesiones…” (Tenorth, 1988: 82).
Un claro ejemplo de la profesionalización bibliotecaria, se encuentra en el caso de la Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina (ABGRA), que, durante los 3 primeros días de la FILBA 2022, desarrolló la 2° Jornada de Actualización Profesional (JAP). Durante un día, se llevan a cabo diferentes charlas dadas por y para bibliotecarios, sobre temas y problemáticas de interés para la profesión.
Otros programas de distintos años de estas jornadas profesionales fueron encontrados en las páginas web oficiales y las redes sociales de las Ferias, Bibliotecas y Asociaciones, y en el archivo personal de Gustavo Sorá, ubicado en la reserva del Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), donde se analizaron únicamente actividades relacionadas a la profesión bibliotecaria.
El análisis de actividades llevadas a cabo por la FF en distintos años, permitió identificar las siguientes temáticas: e-books y archivos digitales, avances en la investigación y la publicación de la misma, el nuevo rol bibliotecario, promoción de la lectura, adquisición y recomendaciones de libros, digitalización y nuevos dispositivos electrónicos, y edición en distintas lenguas. Son dirigidas por editores, libreros, investigadores, por la Biblioteca Nacional Alemana y por bibliotecarios universitarios o escolares.
Por otro lado, el análisis de actividades realizadas en distintos años de la FILBA, facilitó advertir las siguientes materias: industria editorial, pedagogía y educación en bibliotecas, encuentros entre bibliotecarios de distintos ámbitos (bibliotecas públicas, universitarias, populares, etcétera), nuevas formas de vinculación con el libro y los lectores y la profesionalización de los mismos, un espacio especial para las bibliotecas, y, por último, el subsidio del programa Libro %, dirigido a Bibliotecas Populares (BBPP). Están organizadas por Asociaciones de Bibliotecarios, por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno o la CONABIP, y autores, agentes educativos o editores.
La FF sigue poniendo al alcance de la mano eventos orientados a la profesionalización bibliotecológica, que, aunque no se ofrezcan en cantidad, causan efectos diferidos en sus prácticas y entusiasmo en sus destinatarios. Así, al apreciar la fusión que se logra entre dos de los polos más representativos de lo económico y simbólico, se advierte cómo el mercado busca abrir sus puertas a los agentes productores de bienes culturales desde el ofrecimiento de espacios de aprendizaje nutridos de todo tipo de conocimiento, que favorece a ambas partes incluidas.
A su vez, esto demuestra la elección continua de los bibliotecarios en utilizar la FF cuando, a grandes rasgos, no está preparada para ellos, por lo que se percibe el poder que esta feria conlleva para el mundo del libro. En donde ser parte de este evento que se ha convertido en referente mundial, constituyendo el “mayor ritual periódico del mundo editorial” (Sorá, 2002, citado en Bosshard y García, 2019: 10), trae la oportunidad de integrarse y comenzar a frecuentar con los mayores profesionales del libro que otorgan otros aspectos provechosos para el desarrollo de la disciplina.
De igual manera, los bibliotecarios continúan eligiendo a la FILBA como parte de su ritual de profesionalización, ya que tiene efectos directos en las prácticas bibliotecarias, debido a espacios específicos destinados a las mismas, quienes pueden participar de programas como el Libro%, las JAP, encuentros con otros profesionales del mundo del libro (editores, libreros, traductores), o jornadas internacionales de educación. Además, es el momento ideal para que se escuchen los pedidos y suceda una visibilidad de la profesión bibliotecaria.
Espacios internacionales
Con respecto al ámbito internacional, hallamos dos asociaciones que poseen convenios y programas con las FIL seleccionadas. Una de ellas es American Library Association (ALA), la asociación de bibliotecas más antigua y grande del mundo, creada en 1876 en Filadelfia, Estados Unidos. En el año 2020, se unió con FILBA por medio de un programa para ofrecer pases gratuitos a 25 miembros de ALA para asistir a las jornadas profesionales y a días de feria. El mismo incluía registro sin cargo, 4 o 6 noches de estadía e invitación a la recepción de bienvenida y la ceremonia de apertura. A su vez, ofrecía oportunidades adicionales como acceso al descuento de “Bibliotecario Amigo”, envíos gratis de paquetería a Estados Unidos, participación de reuniones ofrecidas por ABGRA, entre otros.
La segunda es la International Federation of Library Association and Institutions (IFLA), creada en 1927 en Edimburgo, Reino Unido. El convenio establecido entre la Federación y la FF, firmado en 2009, busca fortalecer su cooperación y combinar las experiencias individuales en orden de expandir la interacción entre los dos mundos, ayudando así a visibilizar a las bibliotecas y las ferias en los diferentes congresos y eventos.
Es a través de estos programas o convenios donde se puede advertir la internacionalización de las ferias del libro y de las bibliotecas, ya que ponen en manifiesto la manera en la que las instituciones rompen barreras de espacio y conectan áreas que a simple vista son contradictorias entre sí, pero que, gracias a esta fusión, logran encontrar nuevos lugares de desarrollo e intercambio de conocimiento.
Espacios nacionales: Libro %
En relación al ámbito nacional, la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP) ocupa un espacio determinante dentro del sistema bibliotecario público argentino y un rol importante en relación a la FILBA.
El programa Libro% es un convenio económico que CONABIP y la FILBA poseen, sancionado dentro la Ley N° 23.351, cuyo objetivo es “permitir que las bibliotecas populares de todo el país adquieran material bibliográfico de acuerdo a las necesidades de sus comunidades” (CONABIP). Funciona a través de un subsidio donde representantes de cada biblioteca podrán viajar a la FILBA y adquirir material con un 50% de descuento sobre el PVP. Llevado a cabo durante 3 días de feria, se destina a aquellas BBPP que estén reconocidas e inscriptas en la Comisión, y todas las editoriales que hayan sido parte de la Feria pueden adherirse al programa, cumpliendo una serie de requisitos; además, Correo Argentino se suma ofreciéndoles un descuento del 30% durante esos días.
De acuerdo a experiencias relatadas en entrevistas realizadas a personal de las BBPP que han participado en el programa, del dinero destinado a la compra de libros, hay un porcentaje que se puede utilizar para que dos integrantes, que deben ser parte de la Comisión Directiva o bibliotecarios, puedan viajar a Buenos Aires y asistan libre y gratuitamente a la Feria, colaborando con gastos de alojamiento, comidas y traslados. También existe la posibilidad de que la totalidad del dinero sea empleado en la compra, la decisión proviene de cada biblioteca, y el material a comprar es elección de las BBPP, las cuales se encargan de armar listas con títulos que les interese conseguir en la FIL.
CONABIP se une a estos espacios profesionalizantes con el fin de cumplir con las necesidades de conocimiento y formación de sus inscritos. La elección de la FILBA por sobre otras formas de acción gremial, profesional o colectiva de los bibliotecarios, demuestra el poder que representa la misma dentro del mercado del libro y como, a su vez, existe un mayor acceso a nuevas oportunidades, no solo posicionándose desde la participación simbólica, sino desde la apertura a aquellas negociaciones económicas que existen dentro de las paredes de las ferias. Esto evidencia, a su vez, la tensión interna dentro del propio mundo de las bibliotecas, en donde las BBPP se encuentran mayormente al margen de la profesión y de los espacios organizados desde los gremios y asociaciones, que reducen y excluyen su formación a otros tipos de bibliotecas, como las nacionales, universitarias o públicas.
No sólo se elige a la FILBA para la formación profesional, sino que el viaje anual de los encargados de la compra también es considerado como un centro de “peregrinación”, entendida ésta como un viaje a lugares de culto con importantes connotaciones culturales, sociales y psicológicas (Aldazábal Larrañaga, 2003, como se citó en Waiman, 2014). En el caso presente, los actores involucrados se mueven, en grupo o individualmente, desde diferentes provincias hasta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para asistir a la feria, no solo para cumplir con el cometido económico del programa, sino también para socializar y crear contactos con otras personas del propio campo y de otras disciplinas, que conceden el lugar de repensar y aprehender la profesión, ampliar sus espacios y ganar experiencias que se trasladan luego a los servicios ofrecidos.
Como muestra de significaciones que hacen posible que las FIL sean interpretadas como lugar de peregrinación, se destaca el acto oficial de bienvenida a BBPP que se efectúa el primer día de apertura del programa organizado por la propia Comisión, donde el presidente de CONABIP se encarga de ofrecer un discurso de inauguración y comentar temas de interés vigentes para su campo profesional.
Asimismo, se realizan actividades destinadas a los representantes de las bibliotecas participantes, como capacitaciones, visitas y charlas, durante los días habilitados al programa, que, al igual que las jornadas profesionales, son un espacio para el incentivo a la profesionalización de los actores pertenecientes a las BBPP. Ayudan a incrementar la calidad y eficacia de la labor de sus representantes, que en muchos casos no son bibliotecólogos, sino voluntarios, y de esta manera puedan conocer en profundidad la profesión y mejorar las condiciones y servicios que brinda la institución, para la satisfacción continua de sus usuarios.
Un punto fuerte que tienen en común las Ferias del Libro y las Bibliotecas es su dedicación en la tarea de promoción de la lectura, cuyo principal objetivo es la inserción de la lectura en la vida cotidiana de toda la población (Robledo, 2017).
El promotor de la lectura tiene un papel importante en el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad reflexiva individual y comunitaria. Gracias a ella es que vivimos en una sociedad capaz de analizar, cuestionar y buscarle sentido a todo aquello que se enfrenta día a día en nuestro entorno. Con la lectura se busca una transformación en la calidad de vida de los ciudadanos, ya que invita de manera indirecta a comprender la realidad que nos rodea y a cuestionar nuestro papel y función en el entorno social. Nos ayuda a ser más conscientes de nuestra identidad como humanos. Como expresa Ramírez Alvarado (2014: 41) “…encontramos el derecho a leer y escribir como un derecho básico y una práctica social, y a la lectura como un derecho humano que permite el ejercicio pleno de la ciudadanía y la democracia. De allí parte la importancia de la feria del libro como ente de acceso al libro y a la lectura como factores culturales y educativos vitales para la inclusión social y para el desarrollo humano”.
Es vital que el encargado de extender la lectura a los ciudadanos sea parte de ese entorno, un agente interno que identifique la realidad en la que se encuentra involucrado. La participación de las BBPP en las actividades desarrolladas en el marco del programa Libro% es un claro ejemplo de un promotor de lectura idóneo, por su cercanía con la comunidad usuaria en la que se insertan.
Por ello, la elección de este programa como referencia principal para estudiar la relación planteada en esta investigación se debe a que a través del mismo podemos observar que las ferias funcionan como espacios ritualisticos para las bibliotecas, donde se toman unos días de sus rutinas laborales para poder ir, no sólo a comprar material bibliográfico, sino también a disfrutar de las jornadas entre pares y vivir nuevas experiencias que serán plasmadas en las bibliotecas.
Conclusiones
En esta investigación comprobamos, en principio, a partir de las relaciones encontradas entre FIL y bibliotecas, que éstas se dan no solo de diferentes maneras, sino también con la importancia puesta en distintos focos. Por un lado, la FF tiene una relación reducida con las bibliotecas debido a los objetivos económicos que plantea, ya que se orienta mayormente en negocios en torno al libro y sus derechos, aunque al mismo tiempo, vimos que se relaciona de forma más directa a la supuesta inicialmente, por ejemplo al privilegiar el vínculo con asociaciones internacionales que son fuente de defensa de los intereses bibliotecarios para presionar y exigir que se reconozca cierto perfil de los mismos, pero que esta relación pasa desapercibida por el gigantismo de la FF.
Y por el otro lado, la FILBA, al tener objetivos más sociales y culturales, se centra en una importante visibilización del trabajo de las bibliotecas y de la inclusión de las mismas en otras áreas de conocimiento, desde la realización de jornadas profesionales hasta la promoción del trabajo e inclusión de las BBPP.
Es a partir de esta instancia que observamos la tensión entre los dos polos, económico y simbólico, donde se reparan las relaciones de dominación desde los centros (FF) hacia las periferias (FILBA), y se asientan los diferentes capitales y leyes de las mismas hacia las bibliotecas que cada año participan, imponiendo, a través de prácticas culturales propuestas, la manera en la que cada sector afecta al circuito del libro. A pesar de la diferencia existente entre ambos polos, no pueden desempeñarse por completo el uno sin el otro. En el caso de las bibliotecas, si bien son grandes representantes del polo simbólico, ciertos ámbitos de las mismas no podrían funcionar sin factores económicos, ya sean los programas financieros para la adquisición de material bibliográfico o donaciones de socios.
En cambio, las ferias dominan el polo económico del circuito del libro al permitir a los profesionales del área hacer negocios sobre derechos de autor, distribución de materiales bibliográficos, entre otros; sin embargo, el trabajo de las bibliotecas en cuanto a la promoción de la lectura les favorece a la visibilización de las mismas.
Pese a su disimilitud, a partir de nuestro proceso de búsqueda hallamos que un punto clave en ambas ferias es el ofrecimiento de un espacio para la profesionalización e internacionalización de bibliotecas donde se logra la adquisición de conocimientos que se transportan luego a sus espacios de trabajo.
Una de las grandes preguntas que nos surgió en el marco de lo mencionado anteriormente y de los resultados de las entrevistas a profesionales, es por qué las bibliotecas continúan eligiendo a las FIL como espacios de visibilización y profesionalización cuando está la posibilidad de asistir a otros encuentros ofrecidos por gremios bibliotecarios o universidades. Lo mismo se debe al poder que se condensa entre todos los que negocian los sentidos del libro, en ser parte de aquello que nos incumbe como uno de los agentes encargados de difundir el conocimiento, entendiendo que toda práctica simbólica es afectada por la práctica económica, por lo tanto no podemos, como profesionales, desligarnos de estos “eventos multifuncionales” que se encargan de ofrecer estrategias de promoción cultural.
Es aquí que advertimos que las FIL no suplen la formación bibliotecológica de las escuelas, ya que en sus jornadas no se involucran a todas las bibliotecas por igual, privilegiando unas sobre otras, pero, a su vez, se adelantan en novedades que demoran en llegar a las instituciones educativas, y ofrecen capacitación a bibliotecas que no tienen acceso a otro tipo de formación para complementar su labor.
Los bibliotecarios y voluntarios que participan de las mismas, también utilizan estos encuentros con fines socializantes, que pudimos concebir como espacios de peregrinación, donde adquieren conocimientos para transmitir a sus usuarios, realizan contactos especiales y abren sus mundos a nuevas experiencias y a la interdisciplinariedad, que les permitirá obtener una nueva mirada a la profesión, repensándola desde diferentes directrices y direcciones.
Tanto las ferias como las bibliotecas asumen al libro como objeto, aunque con finalidades distintas. Directa o indirectamente, ambas convocan ciertos actores en común (editores, lectores), aunque la mediación en cada caso no sea igual (vendedores en el primero, profesionales en el segundo). Las finalidades son diferentes, pero no tanto por lo que circula allí (información materializada en libros), sino por el modo de gestión en cada caso, que apunta más a la venta y comercialización en las ferias, y a la puesta en circulación en las bibliotecas.
Referencias bibliográficas
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- Asociación Bibliotecarios de Córdoba. (2022). https://abibcor.org.ar/
- Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina. (2022). https://abgra.org.ar/
- Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina. (2022). Programa preliminar 2da. Jornada de Actualización Profesional. https://abgra.org.ar/2da-jornada-de-actualizacion-profesional/
- Bosshard, M. T. y García Naharro, F. (2019). Las ferias del libro como espacios de negociación cultural y económica: Vol. 1: planteamientos generales y testimonios desde España, México y Alemania. https://doi.org/10.31819/9783964567888
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- Darnton, R. (1992). ¿Qué es la historia del libro? Prismas, Revista de Historia Intelectual, 12(2), 135-155.
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- Ramírez Alvarado, M. M. (2014). La feria del libro y su rol principal de promoción del libro y la lectura. Revista Educación en Valores, 1(21), 36-45. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7022173
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- Sorá, G. (2002). Frankfurt y otras aduanas culturales entre Argentina y Brasil. Una aproximación etnográfica al mundo editorial. Cuadernos de Antropología Social, (15), 125-143.
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Carolina Salazar
Escuela de Bibliotecología. Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba.
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